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En su mente hay un objetivo: Ir a Berlín para entrar al Berghain, la catedral mundial del techno. Aunque su última playlist (titulada “Rumbo a Valle padre santo”) se compone por canciones como “Mi chica de humo” y “Princesa tibetana”, alguien en la peda le dijo que en el Berghain tocaban la mejor música electrónica, y desde entonces no se lo ha podido sacar de la mente. –”Tienes que ir príncipe. No me dejaron entrar pero tienes que ir”. Obvio un club es un club en todo el mundo, ¿o no? El ritual es el mismo: camisa con tres botones abiertos, pantalón de vestir con cinturón Hermes, zapatos Salvatore Ferragamo, el ‘relojote’ del padrino, la medalla de oro de San Benito y listo: la entrada al Berghain es segura. Aunque sabemos que al final todo se resuelve con una llamada, Berlín es distinto a Paris o Madrid; ni hablar de Valle, ‘Cuerna’ o Acapulco. Si eres un mirrey o el amigo de tu amigo lo es y están planeando irse de ‘clubbing’ a la capital alemana, esta lista les será más útil que la guía básica de Palazuelos a.k.a ‘El diamante negro’ para hacer de ti un ‘papalord’. Antes de salir de ‘clubbing’, quema tu ropa y ve de compras Puedes quemarla en la calle y decir que se trata de un performance de autosanación. Berlín es una de las ciudades más tolerantes del mundo, no te preocupes, la gente pensará que eres un artista más. Una vez que hayas quemado tu ropa olvida a tus ‘role models’ y trata de encontrar algo que te haga lucir bien sin que parezca que te has esforzado. Puedes ir a Trendy Army Store, en donde encontrarás uniformes de trabajadores de los años ochenta. Sólo recuerda: nada colorido y nada de marcas visibles. Tonos negros y grises son los más recomendables. El show-off no te ayudará esta vez Berlín es una ciudad taciturna. Hablar más alto de lo normal no te ayudará esta vez. Una vez que llegues a la fila del club, actúa como un vampiro en una película de Jim Jarmush. Si no sabes quién es Jim Jarmush, antes de salir del hotel puedes ver Only Lovers Lef Alive. Si de plano ser un vampiro no es lo tuyo, piensa en lo que normalmente harías a la entrada del antro en Acapulco y haz lo contrario. Fotografía: Flickr Matti MerilaidDog-face ¿Quién lo diría? Tu dog-face podría ayudarte, sólo no exageres. A medida que te vayas acercando a la entrada pon cara de aburrido, aunque no mamón, y permanece callado. Aunque las cubas del pre-copeo en el hotel hayan surtido efecto, aparenta no haber tomado nada. Muy importante, por ningún motivo saques tu teléfono; ya tendrás tiempo de presumir que has estado ahí. Sven Marquardt no es tu cadenero de confianza También conocido como el “mayor hijo de puta del techno”, el legendario cadenero del Berghain muy probablemente tendrá una palabra para ti: ‘nein’. No te preocupes, a todos nos pasa. Personalidades como Conan O’Brien, el famoso presentador y comediante estadounidense, y el mismo Felix Da Housecat, precursor del House, han quedado afuera. Aunque no hayas logrado tu cometido, Berlín es tan cool que probablemente te aceptarán en algún lugar tal y como eres. Quién sabe, podría haber una fiesta de mirreyes por ahí. Y hey, ahora podrás decir que estuviste en el Berghain y lo podrás recomendar en la peda. –Tienes que ir príncipe. No me dejaron entrar pero tienes que ir. Daniel Zubillaga está en Twitter.
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Lecciones berlinesas para un mirrey en el Berghain

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