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Este artículo fue publicado originalmente en THUMP ColombiaParis, la ciudad de las luces y la bohème, oculta todo un laberinto de oscuridad al sur de sus calles. Los túneles que recorren su subsuelo tienen una longitud de 200 kilómetros aproximados, constituidos por pasadizos, escondites y monumentos hechos de huesos humanos. En 1785, un estimado de 6 millones de cuerpos fueron exhumados de los cementerios que no daban abasto para ser trasladados a las antiguas redes de minería de Paris, bautizándolas con el tenebroso sustantivo de “las catacumbas”. Bajar a las catacumbas está prohibido al público, producto de la cantidad de pasadizos que no se encuentran en los mapas, la falta de aire, señal de cualquier tipo y cuerpos que aguanten suficiente tiempo recorriéndolas en caso de no encontrar la salida. La prohibición de la exploración civil fue, evidentemente, una invitación a que todos los rebeldes sintieran la urgencia de bajar a conocerlas. Bajar a las catacumbas está prohibido desde 1955, y en el momento en el que se prohibió, como es natural, la curiosidad creció. Siempre hubo gente pululando por el subsuelo, pero a principios de los 80 coincidió con la explosión del movimiento punk en París y las galerías subterráneas se convirtieron en su lugar de reunión. Todas las entradas estaban abiertas y aquello era un desmadre: no había manera de controlar las fiestas. En aquella época se organizaron raves muy bestias, explica Victor Serna en esta entrevista. Serna es un cineasta español que digirió una serie de videos que se encuentran en youtube como webdoc Catacombes, haciendo un seguimiento audiovisual de cómo es bajar al subsuelo parisino y la historia contextual y cultural que se ha generado alrededor de sus enigmáticos túneles. Hoy en día, las exploraciones, reuniones y raves de todo tipo (claramente ilegales) sigue en auge, en incluso existen varios canales de youtube que se dedican a caminar sus entrañas para mapearlas y dar a conocer las mejores rutas a los públicos curiosos. Tanto, que continúan emergiendo historias como la de un hombre de 45 años que murió de un paro cardiaco, después de excederse en sustancias psicoactivas y bebidas acohólicas en un rave ilegal. O como la de un grupo de un trió de personajes borrachos que se perdieron dos días intentando buscar la salida, y cuando la policía los encontró les clavó sus €135 euros de multa. Pero sólo de ver los ravers que se arman bajo tierra, hasta dan ganas de correr el riesgo… También encontramos un video abandonado en el subsuelo de una persona que se perdió y grabó lo que parecen ser sus últimos momentos. Si usted es de los míos, seguro sigue durmiendo con una lamparita de pared de Winnie Pooh porque le aterra la oscuridad. Si aplica a esa descripción, puede conocer las catacumbas, sentadito en su cama, con todas las luces prendidas, con una pantalla de computador de por medio. Aquí hay un recorrido llevadero por los subsuelos que podría divertirle. Ah y finalmente, para todos aquellos que son más extremos pero no van a ir a Paris en un futuro cercano, por ahí encontramos una película que se llama “As above so below” que se basa en el mito urbano de que, quien sabe buscar, puede encontrar las puertas del infierno en las catacumbas.
Source: vice
Detrás de los raves en las catacumbas parisinas

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